
Entrevista al Director General y Fundador, Dr. Juan Bosco Abascal Carranza. Realizada por el Maestro Enrique López Morales. ¿Qué significa para ti desplegar tu vocación de servicio a través de Reingeniería de Valores Universales?
Juan Bosco contestó:
Cuando con el ánimo angustiado contemplo el entorno social, veo a miles de personas que desde pequeñas fueron encadenadas para vivir, inconscientes, en una cárcel en la cual sólo pueden ver las imágenes que les son proyectadas por medio de la pantalla de sus televisores y computadoras, mientras dependen cada día más de ciertos invisibles titiriteros que les dictan lo que deben creer, hacer, sentir, pensar y decir. Una especie postmoderna del mito de la cueva de Platón.
Entonces, para
superar la ansiedad, deseo intensamente repetir la experiencia que tuve desde
niño: nunca estuve atado a un televisor, sino gozosamente inmerso en el
infinito mundo de la cultura, la literatura, del amor a la Filosofía; fascinado
por esa Verdad Absoluta que poco a poco he ido descubriendo, para lo cual tuve
que dar la espalda a esas malignas influencias mitológicas que, para millones
de compatriotas y hermanos de otras culturas y naciones, constituyen su única
“realidad”.
Desde que comencé, a los quince años, con ese ideal de ayudar a liberar de las cadenas de la ignorancia a mis propios compañeros y aun maestros, comprendí y acepté que mi misión en esta vida consiste en rescatar a los que neciamente persisten encadenados en ese fondo infernal, contaminado por verdades a medias, errores, mentiras, sofismas, desórdenes y maldades disfrazadas de “avances libertarios”.
Por eso, desde muy joven, y con desbordante entusiasmo, me he dedicado a transmitir el amor por las Virtudes naturales y superiores que fortalecen la voluntad de quienes optan por el mejoramiento intencional y voluntario de sus facultades propiamente humanas: la inteligencia y la voluntad.
Apenas dejé la
infancia, cuando la sabiduría de mis padres ya me había hecho comprender que la
inteligencia de todos y cada uno de los Hombres no se satisface sino con la Verdad
Absoluta, adecuando poco a poco –no sin heroicos y aun fallidos esfuerzos–
nuestro pensamiento a la realidad como ella es: anterior, superior e
independiente de nuestra propia percepción, con humilde reverencia. Gozando con
la certeza racional de que seremos felices sólo en el cumplimiento de ese Fin Último
para el cual estamos organizados y hemos sido creados.
No menos claro me quedó, antes de mi adolescencia, que no tenía por qué afanarme en encontrar la respuesta a estas preguntas tan banales:
“¿Cómo ser rico?
¿Cómo ser famoso? ¿Cómo divertirme más? ¿Cómo alcanzar el Poder?” Porque ya
sabía que la juventud no estaba hecha para el placer, sino para el heroísmo, y
que sólo buscando cada día lo mejor, al final del camino la Verdad me haría
libre. Por ello, desde niño, la pregunta más importante se clavó para siempre
en mi corazón y en mi inteligencia: ¿cómo alcanzar el Bien Supremo, y jamás
perderlo? Y comprendí y acepté que sólo ayudando a otros a lograr tal objetivo
lograría yo el propio: conocer, amar y poseer a Dios y a la Creación entera
como Él la conoce, la ama y la posee.
Así, mi estilo de vida consiste, desde la alta tribuna que he
logrado con mi empresa: “Reingeniería de Valores Universales”, en las siguientes
acciones cotidianas:
Contribuir con un esfuerzo
profundo, sistemático e incondicional, para lograr mi objetivo primordial:
despertar nuevamente en mis alumnos y seguidores el amor por la Virtud,
entendida como el hábito que perfecciona a la Persona como tal, y le facilita
alcanzar su Fin Último.
Devolver a mi entorno social
ese incuantificable tesoro intelectual –en Historia, Filosofía, Teología,
Psicología y otras disciplinas– recibido por un servidor, graciosamente, y sin
mérito alguno de mi parte, desde mi más remota niñez, mediante el heroico
esfuerzo de mis padres y abuelos, maestros y personajes famosos, como José
Vasconcelos, Alfonso Junco, Alfonso Trueba, y otros muchos.
Compensar y restituir mis
propias fallas personales, ayudando a otros a darse cuenta de la consecuencia trascendental
de sus decisiones éticas –acertadas o equivocadas– al estar yo consciente de
las propias.
Predicar e inspirar con el ejemplo a mi numerosa descendencia: la vida sólo tiene sentido dentro de la Cultura del Esfuerzo por alcanzar la Virtud, tanto en el plano simplemente humano como en el orden sobrenatural.
Influir, en mi terreno natural de acción, para que las personas de buena voluntad resistan mejor y acometan de manera más informada y profunda, sostenida y aun heroica, en la defensa del Bien Honesto, sobre todo en los entornos sociales donde avanzan, incontenibles, el Hedonismo y la Cultura de la Muerte.
Formar nuevas generaciones
de jóvenes profesionales que estén conscientes de su Último Fin, y contribuyan
a prolongar, a lo largo de la Historia por venir, el esfuerzo que iniciaron mis
ancestros, y del cual soy sólo un convencido continuador responsable.
Seguir enriqueciendo un proceso que es
el resultante de mi propio argumento vital: “Reingeniería Humana”. Es un
proceso de desarrollo de la personalidad, mezcla de arte, ciencia y técnica,
que tiene por objeto facilitar y promover, apoyar y guiar a las personas en la
obtención de conocimientos trascendentes, mediante el óptimo aprovechamiento de
los talentos naturales, la mejor ejecución de las habilidades adquiridas, y el
aprendizaje o consolidación de las Virtudes Humanas Básicas y Superiores.
8)
Pero: ¿por qué dedicarme a esta quijotesca aventura, para la que se requiere la
decisión de despreciar el riesgo que tanto temen los políticos –perder la
popularidad? Porque hoy en día la sociedad mexicana, y la del mundo entero, se
enfrentan a una complicada problemática que se sintetiza en la “Contracultura
de la Muerte”. Porque nunca como ahora debemos enfrentarnos contra ideologías
inhumanas, sofisticadamente presentadas como científicas, a fin de ocupar nuestro
lugar en el mundo, para realizar nuestra misión y construir la historia del
Hombre con un sentido trascendente. Así como el Adversario no ceja en su empeño
de corromper a las nuevas generaciones, es mi privilegio dar la alerta para
prevenir o luchar contra estos males: el relativismo subjetivista, el
materialismo ateo, el incongruente agnosticismo, el corruptor hedonismo, que reproducen
el ambiente irracional, propicio a la guerra, la miseria, la peste y la muerte
del alma; y nos arrancan el amor a la Verdad y al Bien Honesto, mientras nos
van haciendo adictos al pensamiento mágico, la mentira, lo utilitario y lo
fugazmente deleitable.
9) Me
corresponde, pues, continuar el magnánimo combate de mis ancestros, abuelos,
padres, tíos y maestros, combatiendo los mitos y métodos como esos que ganan
votos matando “legalmente” criaturas nonatas.
10)
Quiero compartir con mis contemporáneos y mis alumnos la fascinante capacidad
de la mente humana para aceptar y comprender que podemos y debemos adquirir
certezas definitivas, para lograr reducir y aun vencer esa asfixiante
desesperanza que hoy consume a la mayoría de las Naciones.
11)
Frente a la revoltura ideológica-religioso de la “Nueva Era”, ese malhadado neopaganismo
revuelto con esoterismo, ocultismo, satanismo, pseudocristianismo y
espiritualismo vago; frente a la imprudente multiplicación de sectas que
impiden la relación creatura-Creador, me corresponden el privilegio y la
obligación de inspirar el amor a las Virtudes basada en verdades trascendentes tradicionales
y en una intachable eticidad intrínseca a la Raza Humana. No olvido que las
palabras pueden convencer, pero el ejemplo siempre arrastra.
Otra pregunta: “también me gustaría concretamente de ti el conocer
tu respuesta a esta pregunta: ¿Qué significa hacerlo... en Reingeniería Humana,
mi empresa que nace a partir de la tuya? Es decir en una organización que surge”.
Juan Bosco Contestó:
Pues me resulta realmente fascinante
contemplar cómo mis más jóvenes y prometedores alumnos logran hacer lo que yo
nunca pude o quise: constituir una empresa formal, exitosa, sólida, bien
estructurada, dedicada a la aplicación de una idea sencilla pero trascendente:
“Mejores personas hacen mejores empresas”.
Por esa razón estaré al lado de estos nuevos empresarios, no sólo para guiarlos
y apoyarlos, sino para aprender de ellos.
Porque ellos, dirigidos por ti, Enrique, han logrado plasmar algo maravilloso: una empresa en rápida y sostenida expansión que se caracteriza por:
1) Dar un Servicio de Excelencia al
Cliente, porque él suscita la empresa.
2) Mantener una “Apertura Constante al Cambio”, para estar a la vanguardia en Tecnología.
3) Aprender, comprender y transmitir una “Concepción Integral del Ser Humano”, para evitar reduccionismos simplistas.
4) Vivir con una “Visión Empresarial Holista”, que los aleja del utilitarismo y del materialismo.
5) Mantener una “Postura Existencial Realista”, porque... “La Verdad es Absoluta, pero nuestro conocimiento de ella es relativo”.
6) Practicar un sano “Escepticismo Metodológico”, para alejarse de inventos mesiánicos.
7) Buscar siempre la Integración y la Vivencia de Valores y Virtudes Universales:
• Libertad
con Responsabilidad.
• El Amor con Decisión Virtuosa.
• Libre Empresa con Responsabilidad Social.
• Utilidades financieras como Resultado no como finalidad.
• La Salud Integral como Integración Eco-Bio-Psico-Social-Trascendente.
• Fe Racional y Destino Espiritual del Hombre.








